“…Vio que todas las luchas de la vida eran incesantes, laboriosas, dolorosas, que nada se hacía rápidamente, sin esfuerzo, que tenía que sufrir mil retoques, revisiones, moldeados, adiciones, eliminaciones, injertos, desgarrones, correcciones, alisados, reconstrucciones, reconsideraciones, arañazos, clavos, astillas, martillazos, izajes, conexiones – todas los pobres arreglos inciertos e incompletos del esfuerzo humano.

Siempre han sido así, y siempre han sido incompletos, lejos de lo perfecto, refinadas, o lisas, repletas de recuerdos terribles de errores y de miedo al error, aún así, en el modo de hacer las cosas, de algún modo noble, completo, y brillante al final.

Podía sentir esto incluso desde la casa vieja donde vivían, con sus muros sólidamente construidos y suelos que permanecían unidos como la roca; algún hombre, posiblemente un hombre enfadado y pesimista había construido la casa hacia mucho, pero la casa permanecía, y su enfado, pesimismo, sudores irritables y laboriosos habían sido olvidados; la casa permanecía en pie, y otros hombres vivían en ella y encontraban un buen refugio en sus paredes…”

Jack Kerouac

 

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