Viernes de 21 a 22h.

Yo soy ese hombre que ciño su cinto
y no cejará hasta cumplir su voto;
su corazón por su corazón se angustia,
y su alma desdeña morar en su carne;
escogió la sabiduría desde su juventud,
aunque el crisol del Destino le probara siete veces,
derribando cuanto construyó, arrancando
lo plantado y derruyendo su cerca;
habría alcanzado, de no arreciar la desgracia,
cerrándole el paso la fuerza del Destino,
los más altos grados de sabiduría y ciencia
e indagado la base de los tesoros de la mente.
Mas sabe que hasta que no se consuma su cuerpo,
no puede el hombre quitar su velo a los misterios.
Adquirí ayer un poco de ciencia,
pero se apresuró el Destino a reclamar su precio;
mientras viva cabalgaré en busca de la ciencia,
aunque no quiera el Hado aparejar su montura,
y no flaqueará mi corazón a causa de mi Sino,
mas cumplirá su voto sin renunciar por nada.
Tengo miedo, amigos míos, de lo que va a ocurrir:
¡sólo le sobreviene al hombre lo que teme!

Poema autobiográfico. Ibn Gabirol, Judio Español Sº XI.

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