OCB

Asturias tiene el nombre plural y su bandera es una cruz, y a aunque sus paisajes son verdes es fácil que nuestros ojos vean el desierto de lo real. Indignarse,maldecir,insultar son actividades normales en estos lares, mientras tanto, en el oasis del polideportivo de Pumarín todos silbamos.

Ayer debutaban en casa con victoria en la LEB-oro el Unión Financiera OCB (cada vez me gusta más ese nombre) ajenos al tórrido derretirse de las mentes de este estado de la conciencia que es Asturias. Desafiando todos las leyes del microclima astur, este equipo cargado de ilusión y esfuerzo se presento ante el respetable, que casi llenaba las gradas del estrenado aforo, ofreciendo un gran espectáculo de vibrante Ba-lon-ces-to.

La puesta en escena del primer cuarto, termino con 10 arriba (25-15) para el equipo carbayón con canasta fáciles y juego fluido, pese algunos problemas en defensa con la torre lituana Deividas Busma del Melilla, el estreno de categoría (que se nota en el ritmo y la velocidad del juego) nos hacia temer y estar inseguros a nosotros y quizás al equipo también que perdió el segundo cuarto para llegar al descanso 41-38 a favor.

El intermedio nos sirvió para analizar al equipo, hecho con el rigor  del cirujano a gusto del Camarada Arenas, su revolución tiene poco que ver con lanzar adoquines y mucho con el rigor del contable.Equipo liviano, rápido, versátil que muerde como una manada hambrienta de apóstoles del trabajo. Sobre la base de temporadas anteriores con la columna vertebral intacta ( hermanos Macia, Agus Prieto) y los baluartes del año pasado como Carmona(más hecho), Diego Sanchez (tiene un pacto con el demonio) y Victor Perez (es un poeta), crecen las incorporaciones de esta temporada Alvaro Muñoz (jugador de categoría) Ferran Bassas (base degradador que lo mismo te gana un partido que te lo pierde) Juan Jose Rodriguez (será una bomba) Kevin Van Wijck ( Holandes ostinado) Fitzgeral ( tirador de hielo) Brandon Garret (dará que hablar). Apostábamos a que el Oviedo Baloncesto ganaría el partido y acertamos.

En el tercer cuarto tras un inicio en el que el Melilla parecía acercarse el equipo logro despegarse hasta los nueve puntos 63-54 dejando los momentos estelares para el último cuarto,en especial un alley oop en contra-ataque tras robo que hizo disfrutar al público, que se marcho contento para casa y con buen sabor de boca mientras silbaba esta canción que pone el fin de fiesta a cada partido del OCB en LEB-oro. No dejéis pasar la oportunidad de ir a ver a estos tipos, y recordar, si la vida parece pesada hay algo que habéis olvidado, solo presionar los labios y silbar, la última risa será siempre la vuestra.

 

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