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Hubo un tiempo no muy lejano en el  que en las canastas de esta y otras muchas ciudades  los niños y no tan niños se juntaban espontáneamente para jugar “pachangas” en los parques, en las que el resultado daba igual. Hubo un tiempo antes de los muros interactivos y la telefonía móvil en que las canchas, los parques y los bancos de piedra, eran el centro de reunión colectivo. La cosa era fácil uno llegaba allí con su balón y poco a poco la gente se iba juntando,  los equipos se formaban a pares o nones o los de aquí contra los de allí, los nómadas contra los sedentarios o los vegetarianos contra los lobos, cualquier falsa división del imaginario colectivo servia para disfrutar del juego.

El baloncesto era uno de los juegos estrellas del firmamento lúdico de los años 80. En cada colegio e instituto había un equipo, y aunque técnicamente el Baloncesto siempre fue un juego exigente, cualquiera podía practicarlo, cada fin de semana se disputaban ligas escolares que eran el paso previo a las ligas federadas. En Oviedo siempre hubo mucha afición a este deporte que nunca , salvo aquel mítico Tradhei ,  llego a cristalizar en un equipo capaz de competir en ligas profesionales.

Ahora que los parques están vacíos y los muros llenos, el Baloncesto es un gigante dormido que esta empezando a despertar en esta ciudad, gracias al trabajo y el compromiso de la gente del Oviedo Baloncesto. Cada semana os relatamos sus partidos en esta radio pequeña, y podéis seguir sus penas y alegrías en nuestras crónicas.

Seguimos sus pasos por la categoría de bronce del baloncesto, todo un éxito para un  club que viene de abajo. Este domingo tuvimos el placer de retransmitir su duelo con el Guadalajara en la final de la Copa Principe, un hecho histórico del que debemos disfrutar, y que nos tiene que servir para valorar el trabajo de todo el equipo, en especial de unos jugadores que viven en el lado precario del deporte alejados de los contratos millonarios y los mundos de purpurina. Ellos son por decirlo de alguna manera el precariado del baloncesto, donde se mezclan casos como el Adrian Macia que saca horas de su día y su trabajo para seguir en la brecha o el riesgo de muchos de los extranjeros de estas ligas que para disfrutar de pasión o luchar por su sueño recorren el globo buscando oportunidades aquí y allí que les permitan seguir creciendo.

El Oviedo Baloncesto se esta convirtiendo también en el último refugio para los jugadores asturianos cansados de partirse la cara en las canchas y sufrir impagos, lo que nos permite disfrutar de su juego aquí donde empezaron a dar sus primeros saltos. Pero el Oviedo Baloncesto, esta consiguiendo algo que parecía imposible que es volver a ilusionar a esa afición oculta que esta saliendo del armario y volviendo a los pabellones ( 140 valientes se desplazaron a Guadalajara) para disfrutar de un juego, siempre trepidante. En los bares vuelve a hablarse de baloncesto, los colegas se juntan para ir a Pumarín, donde ya solo se ven caras conocidas, y todos nos proyectamos en el calendario soñando con la posibilidad de un ascenso muy difícil.

Este domingo por la mañana ( horario clásico de buen Baloncesto ) nuestro equipo perdió 78 – 71 contra el Guadalajara. Perdimos una batalla. Pero el resultado nos da igual.

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