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Hay una delgada línea que separa el éxito y el fracaso, realidades interdependientes, sujetas a leyes no escritas en estómagos e intestinos, que a modo de enzimas nos ayudan a digerir el paso que continua al otro en esta selva tropical y competitiva. Esa capacidad digestiva varía en plena guerra, aturdida por las exigencias del combate en territorio enemigo y las torturas e interrogatorios de nuestra propia conciencia. Es difícil conciliar el sueño después de un combate, los gritos, la sangre y las jugadas se suceden en la pantalla de nuestra mente, aturdida por los efectos de la supervivencia. Ayer nuestros hombres del pelotón de combate de las fuerzas especiales pasearon con orgullo sus chaquetas metálicas por la selva de la Galiza caníbal.


En la retaguardia, los chicos de la compañía reciben el adiestramiento a las órdenes del Sargento Mayor Agustin Munarriz, empeñado en convertir a este puñado de reclutas y veteranos en soldados endurecidos y preparados para el combate a cara de perro frente a rivales cortados por el mismo patrón (partido muy igualado), como sucedió ayer en la pista durante un primer cuarto de asedio entre manglares (15-14). En la retaguardia, los heridos se recuperan ente gritos y fiebres amarillas bajo los cuidados de la Teniente Cristina Rodríguez (tiene un tiro de cuatro metros demoledor), se notaron las bajas de todo un superviviente en mil batallas como Diego Sanchez y el responsable de comunicaciones del batallón, Cardenas.

En la vanguardia, los ojos de nuestros hombres brillan. Para estos territorios de infantería y conflictos al límite del bien y del mal, el Oviedo baloncesto cuenta con un especialista de primera como Ferran Basas, curtido en la escuela de sub-oficiales de Badalona, siempre circulando sobre la delgada línea que separa al loco del cuchillo del inteligente malvado, con un talento natural para caminar por ese alambre sin perder el objetivo (9 puntos, 5 rebotes y 5 asistencias) ayer mantuvo a la compañía en la batalla en minutos muy difíciles asediados por los francotiradores enemigos entre los callejones del tercer cuarto.

En las barricadas los marines combaten los tiempos muertos repasando la última portada del interviú, apurando las colillas de los pitos compartidos o escribiendo a sus novias. Victor Perez habla con su fusil, para él es como una persona, lo limpia una y otra vez mientras le recita versos endecasílabos de talento y verbo deliciosamente fino, los rivales tiemblan, es un tirador a tumba abierta (si fuera torero seria de la escuela de Curro de Romero, otro sevillano ilustre) ayer disparo una ráfaga de 5 triples en todo el partido, nos llevó al descanso en ventaja (32-37) y atravesó las líneas enemigas en el último suspiro, cubriéndole las espaldas, un mozo de remplazo, que se está ganado un ascenso Alvaro Muñoz (13 puntos, 5 rebotes, 4 asistencias y 14 de valoración).

Entre las línea de fuego de la artillería pesada, El Capitan General revisa los mapas y ordena la retirada, nuestra bandera no conquista esta plaza (69-66), el zumbido atronador de los helicópteros dificulta las informaciones. Partido igualado STOP Echamos en falta a nuestros heridos STOP Su juego interior nos hizo mucho daño STOP No cogemos un rebote ni a tiros STOP Estamos vivos STOP Estamos organizados STOP. Mientras tanto, nosotros seguimos nuestro camino LEBoro arriba, esperando la próxima emboscada (visita del líder a Pumarin) recordando las palabras del Coronel Kurtz “Dame un ejército de padres de familia y ganare esta guerra”.

One thought on “En la delgada linea.Leyma Natura Basquet Coruña 69 – 66 Unión Financiera Oviedo Baloncesto

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