Hubo un tiempo, en la década de los 90, que Gijón era un referente en lo musical. Numerosos grupos de mucho nivel coincidieron en una época, llegando a surgir incluso un movimiento, el Xixon Sound, consecuencia sin duda del fabuloso ambiente melómano que existía en la ciudad. Muchos locales eran conocidos incluso fuera de Asturias, pero la mayor parte de eso se ha desvanecido, de igual modo que el baloncesto de  Gijón. Por fortuna, queda algún lugar en el que pueden sonar desde The Doors o Neil Young a Obus o Australian Blonde. Y es en uno de esos escasos templos de la música en el que quedo con mi invitado, Diego Sánchez Mordos, que llega puntual (más que yo) acompañado de una encantadora chica, pareja de nuestro entrevistado. En el Pub Trisquel, mientras de fondo tenemos una excelsa selección de temas, desde el “Dream On” de Aerosmith al “Smoke on the water” de Deep Purple, y antes de que una bella joven comience a interpretar temas en directo, charlamos y mucho de baloncesto. Porque Diego Sánchez, además de saber jugar, y muy bien, ama su profesión, dignificándola como siempre hace cuando salta a la cancha de juego.

 

 

Quien es Diego Sánchez?: Siempre fue complicado llegar a la élite del baloncesto en una región como Asturias, que no ha destacado por ser un referente en el baloncesto de base. Seguramente es complicado saber el, seguramente, alto número de jugadores que podrían haber salido de aquí y llegado a cotas altas a nivel profesional, pero la realidad es la que es. Es por ello que, cuando no existen facilidades para desarrollar el potencial, solamente un grado superlativo de esfuerzo, así como el atrevimiento en la toma de decisiones y, por supuesto, la suerte, que siempre es necesaria en el deporte, sirven para, al menos, tener la posibilidad de hacer algo en el mundo de la canasta.

Diego comprendió todo esto dese muy pronto, y no es por ello casualidad que haya llegado a ser, tras el gran Saúl Blanco, el mejor jugador que se haya visto por estas tierras, al menos en lo que a palmarés se refiere.

 

Los comienzos: Diego es uno de esos ejemplos, bastante habituales en Asturias, en que un deportista supo sobreponerse a las dificultades de dedicarse a algo para lo que no hay grandes facilidades. En unos años en que Mareo y el Sporting de Gijón eran el único resquicio de visibilidad en el deporte local, Diego comenzó a jugar al baloncesto, a finales de los 80, en una pequeña cancha en la plaza de Europa, tras probar suerte con el voley o el futbito. Pronto comenzó a mostrar maneras, por lo que no tardó en jugar, después de sus años en el colegio Jovellanos, en el Grupo Covadonga tras un año en la Atlética Avilesina. Allí se formó y mejoró su juego, de la mano de esos entrenadores anónimos que tanto hacen por el baloncesto y que tienden a ser poco reconocidos en el mundo del deporte.

Uno de ellos, Pedro Abejón, “un crack en técnica individual”, según Diego, fue el que consiguió pulir el gesto en el tiro del gijonés, convirtiéndole, además de en un gran tirador, en un ejemplo a seguir a la hora de lanzar a canasta con un estilo sumamente depurado. Eran los años en que uno de los mejores tiradores que haya visto el baloncesto español, Linton Townes, jugaba en el Gijón Baloncesto, y con el que Diego coincidiría en el equipo, causando un gran impacto en él, como nos reconoció durante la conversación. Sin duda su estilo depurado no es parecido al de otros tiradores del equipo oviedista como Víctor o Álvaro, que suelen dar grandes saltos y que tienden a tirar desequilibrados en mucnos momentos, si bien como el propio Diego nos dice “lo importante al final es que te entren los tiros, no tanto el estilo”. Sin duda Juan Carlos Navarro es un ejemplo de lo que nos recuerda aquí el gijonés.

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LINTON TOWNES, HISTÓRICO EX NBA Y EX REAL MADRID, EN SU ÉPOCA DE JUGADOR EN FRANCIA.

 

El salto: A los 21 años la progresión de Diego era evidente, y le llega la posibilidad de jugar en el Gijón Baloncesto, que buscaba regresar a la ACB. En una ciudad que había saboreado solamente durante un año de aquella competición, gracias sobremanera a una de las personas más geniales que haya pasado por el baloncesto español, un verdadero loco (en el buen sentido de la palabra) como Bill Mc Cammon, el ascenso acabaría llegando de nuevo,  y los buenos momentos de Diego en el equipo en los dos años en LEB finalizaron con un “vuelva usted mañana” (al modo de los artículos de Larra) tan habitual en los equipos que traicionan sus orígenes, y en eso el Gijón Baloncesto fue un ejemplo de cómo no cuidar a su gente.

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UNO DE LOS MEJORES RECUERDOS DEL GIJÓN BALONCESTO, UN LEJANO DÍA DE REYES.

 

 

Decisiones: 23 años, sin equipo ante la decisión de cortarle por parte de un equipo que acabaría pagando su decisión de ningunear la cantera en cuanto llegaron las vacas flacas. En Asturias sólo había la opción de seguir en el Grupo Covadonga, lo que Diego estuvo a punto de hacer, compaginándolo con sus estudios universitarios, hasta que, avanzado el verano, le llegó una oferta de liga EBA a 1000 kms de distancia. El Linense del conocido Curro Segura, que llegaría a hacer carrera en ACB entrenando a Menorca, Cai Zaragoza o Unicaja, le hizo llegar una oferta que Diego, tras considerar los aspectos positivos, decidió aceptar porque “quería llegar a intentar ser profesional del baloncesto”.  “Me la jugué un poco”, reconoce, conocedor sin duda del alto número de buenos jugadores a los que decisiones como esa no le llevaron al final esperado.

 

La progresión: La llegada a Tenerife marcaría un antes y un después. Allí se encontró con uno de los mejores entrenadores de España, que le marcó profundamente, el maestro Pedro Martínez. “Para mi filosofía de entender el baloncesto me quedo con él, siempre entrenábamos las dos horas y media al máximo, y a raíz de jugar para él comprendí una manera de entender el baloncesto con la que me ha ido bien”.

Por supuesto, para poder hacer carrera en una categoría tan complicada como la ACB (y presencias en Europa incluido con la camiseta de Tenerife) le vino muy bien especializarse, convirtiéndose en ese tres puro que es hoy en día. “Cuando era joven jugaba más exterior, pero con el tiempo he tenido que especializarme en la posición de 3, ya que no hay tantos 3 nacionales”.

 

Balance profesional: Si algo reconforta a Diego es, sin duda, que será un jugador que dejará un gran recuerdo allá donde ha estado. Tenerife fue seguramente donde más pudo notar ese calor, y a sus aficionados dejó una carta de despedida tras sus grandes cuatro temporadas allí. Pero también en La Línea de la Concepción, o mismamente en Manresa, donde era muy querido. Cariño que no le faltará en Oviedo, que quizá llegue a ser el último club en el que juegue esta pequeña leyenda del baloncesto para Asturias, aunque esperemos que no sea este su último año. Ganas no le faltan de quedarse en el equipo, como reconoció a este entrevistador, y desde luego que viendo el nivel de juego que está mostrando en la segunda vuelta de la temporada sería inimaginable que no siguiese, cuanto menos, un año más en la plantilla.

 

Llegada a Oviedo: Siendo un jugador que no ha tenido mala suerte con las lesiones, se encontró con esa amarga situación en su temporada en Huesca, por problemas en un codo. Acabó la temporada, y las únicas ofertas interesantes procedían del extranjero. Diego no se atrevió a lanzarse a aceptarlas y, en estas, le llega la oferta del Oviedo. En cuanto habló con Héctor Galán y Guillermo Arenas no tardó en aceptarla. Su experiencia en el mundo del baloncesto le decía que la manera de hacer las cosas en el equipo era la idónea. Ir paso a paso y creando una base cada vez más sólida para ir creciendo.

Son cosas como esa la que le convenció, y seguramente a otros jugadores como Fran Cárdenas, Víctor Pérez o Will Hanley a jugar para ese equipo con su pequeño pabellón, su sencilla estructura (creada sobre todo gracias a la fuerte voluntad de quienes la integran) y la menor capacidad económica. Pero los otros factores funcionaron como condicionantes para el gran éxito de la temporada del fichaje de Diego, que concluyó con un ascenso histórico a la categoría LEB Oro, llegando así a las máximas cotas que había llegado el histórico Tradehi, que también había muerto como consecuencia de una mala gestión, aparte de varios factores que no vienen al caso. Diego nos habló entusiasmado de esa temporada;  “Fue una temporada espectacular. Había muy buen equipo pero no era fácil que las cosas salieran así de bien”.

Sobre su experiencia en el equipo estas dos temporadas de Leb Oro nos comenta que “en la temporada pasada Me encontré muy bien la primera vuelta, aunque después tuve un pequeño bajón físico”.  No es de extrañar, ante toda la catarata de lesiones que diezmaron la plantilla durante meses. Lesiones que para él tuvieron que ver quizá con el tener una plantilla corta, algo que no se da este año, al haber sido mucho menor en número y, sobre todo, en la duración de las mismas.

En la presente temporada se podría decir que Diego ha mejorado en la segunda vuelta, y que ha tendido a jugar más minutos, algo que se explica debido a no llegar al principio del año al nivel físico idóneo. “Apenas hice pretemporada”, nos comenta.

En cuanto a la afición no tiene más que agradecimientos. “Estamos encantados, hemos hecho partidos realmente malos en casa, y tenido derrotas inesperadas. Nos han animado cada vez más. Les debemos todo a ellos”.

Lo que no se escapa a nadie es que esta temporada no se parece a la anterior, excepto quizá en la animación desde la grada, y ello se evidenció con los cambios de jugadores en la plantilla. “Neighbour tiene un tiro espectacular, pero tenía grandes lagunas de juego,  El caso de Joan es diferente, quizá se esperaba que diese unas cosas que él no pudo dar o no se le supo transmitir. Sandro es más vertical, más agresivo al penetrar. Creus quizá era más de dirigir el equipo o de tareas defensivas”.

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Guillermo Arenas: A Diego se le nota en todo momento admiración por lo que ve en el entrenador ovetense, y está claro que habla desde el conocimiento que le ha dado el haber trabajado con grandes entrenadores. A la pregunta sobre el futuro que puede tener Guillermo en este deporte es claro. “Le veo todo el futuro del mundo. Lo que ha hecho, la edad que tiene y lo que sabe de baloncesto así como la manera que tiene de llevarlo a la cancha. Para mi será de los mejores entrenadores de los próximos años. Los jugadores con él mejoran porque se entrena al 100% y exige el 100%. Es imposible no mejorar”.

Y esa mejora es en gran parte, debido a ese trabajo espartano. “Los horarios son complicados porque entrenamos cuando tenemos pista. Muchas horas de entrenamiento, siempre muy duro. Es el secreto.  Le calificaría como un entrenador de intensidad. Exige mucha defensa y mucha concentración. En toda mi carrera quizá solamente Pedro Martínez está a ese nivel de exigencia”

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La temporada en la Leb: Oviedo tiene que pelear con la crisis económica, pero también (aunque en diferente medida) el resto, por lo que reconoce que “La categoría está muy igualada, en parte por la crisis, que hace que los presupuestos tiendan a igualarse un poco”. Pese a estar más igualada, Oviedo no deja de tener mucho menos presupuesto que otros conjuntos por lo que la posibilidad de meterse en el play-off (que por otra parte no era el objetivo de la temporada, que pasaba por asegurar la categoría) siempre fue muy difícil. “ “Sabemos que entrar es difícil, pero confiamos en la posibilidad, pero sabiendo que hay que centrarse en cada partido. También hay que hacer notar que la baja de Juan García nos ha afectado mucho. No hay que callarse al respecto”.

Para el ascenso directo es tajante:  “El favorito claro para el ascenso Burgos. Para la segunda plaza creo que pelearán en el play-off Palencia o Breogán.” Un Breogán en el que está un jugador al que echa y mucho de menos, “Kevin Van Wijk es un tío majísmo y muy Trabajador. Cuando estuvimos en Lugo le dijimos que cuando quisiera viniera para aquí. Es un jugador que me encanta. Quizá en el Breogán lo ficharon pensando más en aportar números y quizá no valoran que es alguien que puede hacer jugar al equipo”.

 

Normativas ACB-FIFA: Euroliga cerrada (exceptuando la plaza destinada al vencedor de la Eurocup) y liga ACB casi inaccesible por el canon de la liga está haciendo desaparecer el baloncesto en ciudades con aficiones fenomenales (Girona, Torrelavega, Gijón, Salamanca, Granada…) con lo que no podíamos dejar de afrontar el tema del canon:  “Es desproporcionado. Debería revisarse porque desvirtúa la competición. Resta emoción a la LEB y a la ACB. Parece que lo que se busca es solamente equipos potentes económicamente pero eso deja de lado a otros equipos. Ojalá Oviedo en unos años llegue a ser equipo de ACB asentado, pero hay que inventar nuevas fórmulas para que esas ciudades tengan basket económicamente viable”.

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No quisimos despedirnos sin pedirle opinión sobre su quinteto ideal de la categoría (excluyendo jugadores de nuestro equipo) así como su entrenador, que son los que siguen:

Base: José Simeón.

Escolta: Míkel Úriz.

Alero: Pablo Almazán.

Ala-pívot: Urko Otegui.

Pívot: Kevin van Wijk.

Entrenador: Joaquín Prado.

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