Es evidente que la geografía influye en el espíritu de un pueblo. Asturias marcada por una geografía ardiente se nos muestra como un pañuelo recogido, si fuéramos capaces de extenderlo sobre la mesa, sus fronteras llegarían  hasta Huelva. Esa realidad de imperio contenido condiciona toda la historia de este pueblo, y así somos repletos de valles profundos y depresiones compensadas por grandes cimas. Todo aquello que puede ser contenido entre el cielo y la tierra tiene cabida en nosotros. Quizás esta comunión invisible forje el carácter, por eso en el polideportivo de Pumarin los asistentes al encuentro entre el Feve Oviedo y el Illescas dejamos pasar el tiempo y comimos palomitas durante el primer periodo. En  estos dos primeros cuartos el Oviedo con algunas novedades, mas participación del banquillo, ataques más largos y ordenados, acompañados de una defensa intensa se impuso con claridad 41-28, destacamos a gran actuación de Hector Macia, jugador asturiano con buenos fundamentos, y  un arma letal en forma de gancho psicotrópico. Nada que objetar.

Todos en Pumarin, esperábamos el valle profundo. El tercer cuarto  es el autentico triangulo de las bermudas de este equipo. Aparecieron los síntomas y signos de siempre, el Oviedo perdió ese cuarto, aunque nos plantamos en el  decisivo con un 55-44 engañoso. En este último acto marcado por la defensa en zona que todos los equipos que visitan Pumarin nos hacen, y que no supimos interpretar, como siempre. Se preveía un final intenso, la cima se acercaba, a falta de 3 minutos la diferencia era de 6 puntos. En estas alturas del partido es conveniente que los mejores estén en la cancha y reclamen su protagonismo, en esas estuvo Tony Tate hasta entonces escondido en el banquillo y en los sistemas del entrenador. El equipo esta vez no le perdió la cara al partido, creció sobre la base de una actitud admirable en la cancha. Dan todo lo que tienen y eso se agradece. Este partido y el próximo en casa marcaran el destino del equipo en la categoría de bronce del Baloncesto, esta semana descansaremos en mitad de la tabla esperando al enemigo.

Al final la victoria se quedo en casa, victoria cómoda ante el colista de la categoría por meritos propios el Illescas, que se mostro como un equipo imberbe de jugadores de colegio de pago de los Franciscanos descalzos, buena gente. Equipo que decepciono a todos aquellos que esperábamos más de un representante de una pequeña ciudad con tanta historia. Poco queda del ejército de los Comuneros Castellanos.

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