mate

La afición al Ba-lon-ces-to de Oviedo, esa bella durmiente, ya tiene quien le despierte de su sueño eterno. Ayer en el polideportivo de Pumarín se enfrentaban dos de los cráneos mas privilegiados de esa cantera invisible, Joaquin Prado a los mandos del equipo visitante y Guillermo Arenas dirigiendo las operaciones desde el banco carbayón. Desde el inicio esperábamos un duelo de banquillos y así fue, un partido de baloncesto en la superficie, una partida de ajedrez en el fondo.

El objetivo derrocar al rey, o llevarse la victoria en un partido clave para comprobar cual es nuestro sitio en esta liga tan igualada. La pista estaba dividida en 64 casillas imaginarias, los jugadores lucían como piezas de un entramado arlequinado con jugadas de no mas de 24 segundos.

Hay muchas formas de empezar una partida y el camarada Arenas , con blancas, propuso una salida agresiva con el peón de la dama (Cardenas otra vez soberbio jugando a ritmo difícil de seguir hasta para nuestro narrador) las negras se defienden a tumba abierta con el peón del alfil (presión a toda cancha, el parque echaba humo). Las blancas juegan con un caballo agresivo que empieza a penetrar utilizando su gran potencia de salto (Juan García se destapo en el primer cuarto con 12 puntos y nos recordó a Hanley en ese corre calles donde sus posibilidades e multiplican) Las negras reaccionan buscando el dominio  del centro de la cuadricula, un peón blanco en medio del intercambio de fichas y posiciones se acerca al territorio enemigo (Basas cierra el primer cuarto con un 2+1 y triple sobre la bocina) poco antes de morir, inmolado, en la orilla (30-24 al final del primer cuarto).

En la reanudación las negras reaccionan, y Joaquin Prado enroca (defensa en zona que se atraganta) el partido se vuelve bronco, y las jugadas se convierten en una toma de posiciones para la última batalla, nuestro comentarista técnico nos da las claves para superar la zona, bascular el juego a un lado, liberar un alfil al otro, volver al juego en los postes con los caballos ahora maniatados , pero al descanso 47-41 seguimos por delante y poníamos dinero sobre la mesa apostando por los nuestros.

Tras el descanso las piezas negras sobre el tablero están desordenadas. La dama blanca (Victor Perez en otra exhibición empieza a calentarse) los afiles encuentran sus diagonales, las torres (el juego en la pintura es nuestro punto débil) se defienden hambrientos y nos ponemos 20 arriba con un parcial 16-0.

Rematar una partida de ajedrez es un arte, las negras enrocadas otra vez en una zona (4+1 en individual y 2-3 después) despliegan su dama (Sergio Llorente lidera el ataque visitante) sus torres están inutilizadas pero su alfil Llorca (15p) nos hacen daño, y nos devuelven el parcial (63-59) y ya estamos en el último cuarto.

Entre la teoría para atacar una zona y la practica hay un mediador que es la organización, ya sea colectiva (sistema) o individual (técnica) y es el momento de los más listos de la clase, Diego Sanchez nos vuelve a meter en el partido con un triple tras hacer volar a su defensor, Filtzgerald amenaza al peón del rey, las negras se descomponen, su rey se refugia en una esquina, jaque, El Oviedo Baloncesto sigue apretando, el rey esta acorralado, se escapa, para encerrarlo necesitamos de nuestro mejor caballero, Juan García vuelve al escenario y llega el mate (86-74) .

Os dejamos la jugada definitiva para que disfrutéis, ¿A que estáis esperando para ir a disfrutar con estos tipos?

Blancas juegan y ganan.

 

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