Ourense-Oviedo2-672x372

La vida es un juego, la ilusión más real que podemos concebir como nos recuerda cada semana Pablo Veloso en su Espada de Damocles de la radio Qk y el baloncesto uno de esos juegos que nos pueden servir para comprender esos procesos que inundan nuestra vida. ¿Por que sufrimos? ¿Somos adictos? son buenas preguntas para intentar entender lo acontecido en  un partido que nos dejo un gusto amargo,  y un intenso debate donde especulábamos sobre las múltiples formas de la nada que rodea los tranvías azules. La derrota del conjunto carbayón nos llevo a caer de cabeza en el fracaso de la interpretación, tan propio de los que contamos las historias, mientras el equipo caía en la cancha del histórico Ourense nosotros fracasábamos explicando el mundo en un vaso de leche con dos sobres de azúcar.

Puestos a contemplar ese vaso, podemos fijarnos en aquellos detalles puramente estructurales, y discernir hasta lo imposible la composición de cada partícula y sus modos de reproducción, nos fijamos entonces en las bajas de nuestro equipo y en la necesidad del contrario para explicar ese inicio de partido donde eramos incapaces de coger un rebote y meter un balón en la pintura (20-14). El segundo acto fue una caída  de  gravedad, dando la sensación de ser un equipo fundido o relajado (nos cuesta afirmar esto) que entrego el partido, contribuyendo a que los gallegos hicieran seguramente el mejor baloncesto del año. Podemos en nuestro análisis escudriñar el proceso que nos lleva a ese salto al vació y ser un equipo pesado y espeso, las jugadas en ataque se reducen al bote del base y un abuso de la penetración descuidando nuestros conceptos colectivos ( es curioso que Fran Cardenas hiciera 17 puntos en uno de sus peores partidos) y en defensa donde se echa de menos a Agustín Prieto no fuimos capaces de hacernos fuertes en ninguna de sus variantes  (47-25 al descanso).

Las imágenes de FEBtv no nos permitieron ver a Gullermos Arenas afilar sus cuchillos al descanso, todos esperábamos una reacción, y en el tercer cuarto lo intentamos con un buen parcial de salida que nos permitió llegar al último cuarto soñando (buenos minutos de los hermanos Macia y  contentos por  el regreso de Juan García) pero 12 abajo. Confiábamos  en el último cuarto pero una vez más perdimos la primera bola (13 perdidas con 9 robos en un partido) que culmino con un triple, nos llevaron de nuevo en una caída que intentamos resolver a la tremenda (jugamos todo el partido con dos bases) y con un Filtzgerald en estado de gracia, pero los gallegos se impusieron en todos los duelos y se acabaron llevando el partido 79-62, que les asegura la permanencia.

¿Sera que nos falta ese hambre? ¿Será que nos estamos reservando? ¿Sera que la temporada nos pasa factura? ¿Sera que nos gusta sufrir? Son todas las preguntas que nos llevan a cambiar de teoría, y darnos cuenta de que el verdadero problema, el problema mismo es que el vaso esta lleno de leche. No permitimos que entre nada nuevo. No estamos disfrutando ,viajamos con un peso encima de nuestras cabezas innecesario, que nos impide disfrutar, y disfrutar es lo que nos trajo hasta aquí en esta temporada irrepetible a la que todavía le queda lo mejor por venir. Dejemos-le el espacio, para llegar vivos a ese play-off que pondrá a Oviedo patas arriba, no nos podemos permitir el lujo de no vivirlo. El viernes a las 21:00 todos a Pumarín a disfrutar con este equipo. No hay nada que nos pueda enseñar la manzana de Newton, centremonos en afilar nuestras alas.

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