Fuimos volando y volvimos volando de la ciudad autónoma de Melilla a los pies del monte Gurugú, en el desplazamiento más largo de la temporada para el UF Oviedo Baloncesto. Esta colonia africana del Reino de España no pasara a la historia por su arte modernista (es una ciudad preciosa) ni por su origen bereber, ni mucho menos por su equipo de baloncesto, hecho a golpe de talonario con buenos jugadores  (Durley es un pedazo de jugador) pero con un toque decadente que los mantiene lejos de los puestos de honor de la LEBoro por méritos propios. Melilla pasara a la historia de la humanidad por su alambrada cortante, 12 Km de valla que separan los destinos de un puñado de hombres, mujeres y niños que tras ser invitados a marcharse de su tierra (aquí está empezando a pasar), atravesar un desierto o huir de los campos de exterminio que las potencias europeas financian en Libia, se les niega la posibilidad de entrar a Europa. La vieja Europa, ese naufragio, que los recibía años atrás en sus playas llenas de nivea y sangría para llenar los invernaderos de mano de obra barata, mientras tanto, ayer, en el barrio melillense de  la cañada de Hidum, los neumáticos ardían en las barricadas de los que piden trabajo.

Consciente del con-texto, Guillermo Arenas (gran entrenador de la casa) preparo una estrategia conocida en el argot como la “pata de palo” en honor a un viejo pirata que navegaba en las charcas y tenía una joroba como el monte Gurugú. Todos conocíamos las bajas del equipo en el juego interior y que este iba a ser un partido difícil, por no decir imposible, por eso Guillermo tiro de este recurso de gran entrenador. Los jugadores entraron en el pabellón, unos cojeando, otros fingiendo ciertas parálisis. El plan consistía en hacerles pensar que éramos una manada de lisiados sin fundamentos para que se confiaran, dejarlos irse en el marcador hasta el último cuarto en el que en el último minuto nos ponemos por delante y nos vamos a tomar un te con menta y escuchar la llamada del Imán que nos rodea.

Todo salió a la perfección en los dos primeros cuartos, nuestra falta de acierto en los tiros (incluidos los tiros libres) y la fragilidad defensiva fruto de nuestra estrategia de baja intensidad, permitía a Melilla irse en el marcador (42 – 26 al descanso). Nuestras bajas facilitaron que nuestro juego ayer abusase de la penetración, una forma de intentar el imposible de hacer entrar en juego a Garret, y que en defensa, las ayudas permitieran siempre un pase extra al Melilla más tiros francos. Para facilitarles las cosas, decidimos no coger ni un rebote defensivo ( 9 rebotes en ataque el Melilla en la primera mitad)  por supuesto no hacer faltas y hacer internacional a Manzano que es un buen tipo (41 de valoración). El punto positivo de esta primera mitad fue el debut en la categoría de Quiros, chaval formado en las categorías inferiores del club y que tendrá, dadas las circunstancias, que asumir minutos, ahora ya sabe cómo transpira esta liga de colmillos y culos apretados (le proponemos que se mire en un espejo llamado Agustín Prieto).

Pata palo era un pirata malo, que comía pulpo crudo y bebía agua del mar, hacía creer a todo el mundo que era tonto, mientras leía tebeos y limpiaba las lunas de los coches a la entrada de la ciudad, al llegar a su barrio dejaba sus andares de veterano de guerra y cantaba su canción . Guillermo se lo recordó a los jugadores al descanso (alguno se metió demasiado en el papel) y para entrar en acción planteo una zona Arenas que el Melilla leyó a la perfección, intercambiamos unas canastas (25-24) para entrar en calor, algunos jugadores empezaban a romper a sudar (Van Wijk volvió a jugar el segundo tiempo completo) y las muñecas empezaban a funcionar, a si todo, el argumento se ponía en un 67-51.

En el último periodo todo cambio, aparecieron Alvaro Muñoz majestuoso defendiendo en la pintura como un titan y en funciones de escolta en ataque, apareció Bassas, Diego Sánchez se quitó el chándal de tactel y metió un triple, sobre la pista mandaba un imponente Agustín Prieto (como nos gusta este tío), intercambiamos unas canastas para relajar (75-64) y nos volvemos a poner las pilas hasta un 75-75 tras defensas al límite y nuestro talento en ataque sobre los hombros de Van Wijk, todo iba según lo previsto, pero tras un tiempo muerto con empate en el marcador y 54 segundos por jugar, un ataque culminado en el poste bajo por Durley (fabuloso) y una penetración de Cardenas que no salió ( ya saldrá) nos tomaron la delantera tras fallos y faltas con tiros hasta un 81 – 75 final. Nos jugamos la carta de la pata-palo y no salió (era nuestra única opción ayer) el sábado en Pumarín, vienen los lobos palentinos, ya se pueden escuchar sus aullidos mientras tanto nos quedamos con pata -palo y su canción.

 

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