fin

El mismo día que acababa la incalificable temporada para el Real Oviedo en lo futbolístico se daba punto y final a la majestuosa temporada del OCB en su estreno en Leb Oro. Seguramente sus jugadores, entrenadores, directiva, colaboradores y afición se merecían algo más. Llegar a disputar ese quinto partido el martes en el Marta Domínguez. Incluso llegar más allá, pero el día indicado para caer como lo hacen los más grandes, peleando hasta la última bola, quizá era este.

Porque una vez visto lo que ocurrió después, con esa afición ovacionando a los suyos (los nuestros) durante 15 o 20 minutos, es algo que pasará al recuerdo de todos los que allí estuvimos, incluyendo los jugadores y técnicos rivales, como se veía en las caras de asombro de éstos cuando se iban a los vestuarios (conmovedora la imagen, en este sentido, de Carles Bravo, el noble capitán de los palentinos, que estaba boquiabierto cuando se iba por el túnel).

El partido no fue una batalla, porque fue una guerra. Apenas un par de parciales al principio favorables a cada equipo (Bien de salida Cárdenas y Urko por unos y otros) y, a partir de ahí, la igualdad absoluta. Oviedo siempre con mínimas ventajas, en un partido en el que las defensas fueron espectaculares, y es que tras los primero ataques carbayones, Palencia empezó a defender como no lo había hecho en el resto de encuentros y, tras el recital de Otegui en los primeros minutos (en que anotó 7 de sus 12 puntos) los nuestros hicieron lo mismo. El listón en lo que se refiere a las personales estaba altísimo, y eso provocó que hasta acabado el tercer cuarto apenas se viesen ataques en condiciones, sobreviviendo el Oviedo gracias a los 3 triples de Víctor Pérez y Palencia merced a la entrada en pista de Barbour y Fornás, dos ausentes en los partidos anteriores, que fueron clave para oxigenar a su equipo y dar alternativas en ataque.

Con unos colegiados que apenas pitaban faltas personales (y que cuando pitaban una compensaban en la otra zona con una personal al contrario) solo se podía ganar a base de mover muy bien la bola y del talento. Pero no se dio ni lo uno ni lo otro en Oviedo, por lo que a Palencia le bastó solamente con lo segundo, por parte de Fornás, para llevarse el encuentro.

Hubo opciones, la gente se lo creía tanto en la grada como en la pista, pero esta vez no fue posible. La última hazaña del Oviedo había sido ya realizada dos días antes. Un dos de mayo. Nuestro dos de mayo particular, No tenemos a Goya pero si a nuestro narrador franquicia Juan Carlos Rodriguez y David Incio a los comentarios técnicos que nos hicieron disfrutar de un temporada que pronto sera estudiada en los museos de realidades. Hasta la próxima temporada no podremos volver a vibrar.

Así sonó nuestro dos de mayo particular  en la radio libre de Oviedo.

 

 

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