River-Martin-Imatge-3507-2

Para ser como el monje que vendió su ferrari, primero hay que tener un ferrari. Los gurus de la motivación y el coaching  (leninismo empresarial) hacen especial hincapié en la necesidad de la derrota para llegar al éxito. Dentro de la ideologías que compiten en este momento por separarnos de nuestra verdadera naturaleza, esta, gana enteros en un clima donde la supervivencia es asignatura obligada en los planes de educación. Ayer el Oviedo Baloncesto perdió en la cancha del todo poderoso Andorra enseñando los dientes, mirando como un artesano mira a un emprendedor (mesías de la teoría del coaching) como un monje a su ferrari. Donde ellos dicen emprendedor nosotros decimos oficio, sacrificio, esfuerzo. Donde ellos dicen presupuesto ilimitado, nosotros economía de guerra, donde ellos dicen paraíso fiscal nosotros ex-republica soviética. Ellos buscan el paraíso, nosotros romper con su valle de lagrimas y disfrutar de este juego. Ellos dicen mierda, nosotros Amen.

Su paraíso es el éxito, su éxito el ascenso, y lo conseguirán seguro a pesar de su entrenador Joan Vilarroya y gracias a la calidad de sus jugadores. Ayer David Navarro le robó el protagonismo a Jordi Trias, que no se mostró determinante y fue contenido por el juego interior carbayón. Ellos tenia sed de venganza, algo muy común entre los que aspiran al paraíso, después de la dolorosa derrota sobre la bocina de la playa de pumarín, pero el Oviedo Baloncesto contuvo la ira en un primer cuarto riguroso y con metrónomo (22-24). El River Andorra lleva toda la temporada demostrando ser un equipo de rachas, que encadena parciales aplastantes con lagunas mayúsculas, y esos hábitos colectivos que demostraron en el segundo cuarto en el que se fueron pero en el que volvieron, gracias a dos triples del bombardeo de Ávila, Álvaro Muñoz, con nos conducía al descanso con un 43-40.

No existe el paraíso, y tampoco su valle de lagrimas gritaba Guillermo Arenas al descanso intentando despertar en sus jugadores el impulso vital que da vida a nuestro juego, se trata de jugar, simplemente, jornada a jornada, entrenamiento a entrenamiento, disfrutar de todo lo que este año nos esta deparando, mientras nos dejamos la vida en el intento. Los chicos salieron enchufados y todo parecía presagiar una sorpresa, pero, el Andorra tiro de calidad y en sus arranques empezó a acumular ventajas (55-45 tras un parcial 12-5). Tuvimos problemas para mantenernos en el partido, pero cuando todo se apaga siempre aparece el faro del poeta para alumbrar el camino, Victor Perez (25 puntos) que nos mantenía vivos 68-56.

En el último cuarto todos quisimos ser Victor Perez y el Oviedo Baloncesto abuso de la linea exterior para intentar recuperarse en el marcador y agarrarse al partido conscientes de que existía la posibilidad de que  embriagados por su éxito, los andorranos bajaran un poco la intensidad, y les pudieramos robar el partido el últimos minutos, una vez más.El resultado final fue digno y el equipo mostró sus credenciales en la cancha del líder, y nos recordó a todos que no existe nada más que ESTO. Jornada a jornada, partido a partido, día a día con todas sus contradicciones, todo lo demás es mentira y paraísos fiscales.

 

 

 

One thought on “Sin derrotas no hay paraíso. River Andorra 90 – 83 UF Oviedo Baloncesto

  1. Gran verdad. Hay que saber perder y aprender de las derrotas. Un equipo ganador tiene que saberlo.

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