Adrián Macía, Eterno

Hace unos días Adrián Macía Fueyo, capitán y jugador del Oviedo Club Baloncesto, recibía en la gala de Premios al deporte de la Ciudad de Oviedo el premio a una gran carrera, ese mismo día nos enterábamos que su carrera como jugador de baloncesto al máximo nivel había concluido a la friolera de los 37 años. Era una noticia menor para muchos, esperada para otros e iniciadora de un nuevo ciclo en la historia del OCB solo para unos pocos, yo entre ellos.
En el momento en que acaba de terminar la mejor temporada en la historia de un equipo carbayón masculino de baloncesto, y la afición al baloncesto en Oviedo parece haber despertado de un largo letargo que duraba ya desde los años “Tradheianos”, justo es que esos nuevos aficionados al baloncesto en Oviedo se den cuenta de quién es y que significa la figura de ese jugador muchos minutos sentado en el banquillo, con barba, ojos grandes, algo de coronilla pero sin ningún complejo cada vez que salta al parquet. Ese hombre es Adrián, hermano mayor de Hector Macía, con el que forma la conexión avilesina del Oviedo Club Baloncesto, equipo al cual Adri llega en la segunda temporada de existencia del club, tras un mal primer año en el que el equipo que aún no viste de azul marino desciende de Liga EBA a Liga Nacional.
Como la llegada de un fichaje estrella, junto a Javier Rodríguez “Champi,” su buen amigo y con el único objetivo de ascender por la vía rápida de nuevo a la 4ª competición del baloncesto español, Adri no duda en bajar un escaño y comenzar en un proyecto ambicioso que como él solo trata de disfrutar y hacer disfrutar a otros del maravilloso deporte de la canasta y el balón naranja. Dirigidos por Iván Martín, técnico madrileño con colaboraciones en la famosa revista GIGANTES, el equipo al que un año después llegarían su hermano Hector y el argentino Agustín Prieto, logra el ascenso a EBA y el primer puesto del grupo en esta misma liga al siguiente. Al tercer año y con Adrián y Javier Rodríguez como estandartes el equipo logra el ascenso a la liga de reciente creación LEB Bronce. Adri es un 3 que puede jugar de base si el equipo lo necesitara, pero es de 4 donde vuelve locos a sus rivales, por su versatilidad, su lanzamiento de 3, un fantástico juego de pies al poste y una visión solo al alcance de los mejores pasadores de este deporte. Está en un gran momento, como el equipo, nada parece poder parar su fantástica ascensión hacia las ligas más profesionales… ¿Nada?…
Con el equipo en LEB Bronce, y bajo la dirección del hasta entonces segundo entrenador de Baloncesto Fuenlabrada Mariano Arasa, llegó el ostracismo para el jugador asturiano en el equipo carballón, el de él, el de su hermano e incluso el de Javier Rodríguez. Arasa no confía en ellos, sólo en los que han venido de fuera, y solo cuando las bajas y los cambios en el equipo le dejan contra las cuerdas, tira de ellos y nunca le fallan. La segunda vuelta del equipo es mucho mejor y hasta rozan los play-offs de ascenso, esta vez sí con los asturianos con un papel más protagonista sobre el aún verde suelo de Pumarín.
El equipo vuelve a descender a Liga EBA por la supresión de la LEB Bronce y Alfredo Riera, otro buen amigo de Adrián se hace con las riendas del equipo, entonces de nuevo Adrián emerge con un papel determinante, hace lo que quiere sobre la pista y con actuaciones descollantes refleja sobre el parquet su fantástica química con el entrenador, del que es su verdadera traslación a la pista. Es capaz de rebotear atravesar la pista como un escolta y asistir en el aro contrario como un base, y todo ello jugando de 4. Si juega de 3 postea como pocos realizando auténticos bailes a su defensor que termina con suaves bandejas o con pases sin mirar. En defensa, su anticipación y rapidez de manos nunca se la relacionaría con la de un jugador que no fuese de color, al más puro estilo Tony Tate. Jugando a ese nivel el equipo cumple el objetivo y vuelve a una liga profesional pero esta vez un escalón más arriba en la LEB Plata. Pese a todo, Adrián continúa con su anonimato, nuevos aficionados comienzan a acercarse a Pumarín pero en los carteles de las campañas de socios del club, son otros compañeros con muchos menores servicios prestados los que aparecen como cabezas visibles. Nunca le interesó eso a Adri, solo busca probarse un nivel más arriba. No iba a asustarse ni a encogerse, como demuestra en el primer partido y ante los canteranos de Joventut de Badalona, muchos de ellos ACB actualmente (Todorovic en el F.C. Barcelona. Etc…) se fué hasta los 19 puntos, con varios triples, el mismo día que se estrenaba en partido oficial ante una línea de 3 que había sido alargada medio metro, pero que a Adri, al bueno de Adri no parecía ni inmutar, cuando otros hacían un “agua” tras otra. Adri siempre ha sido un tipo osado al que el miedo nunca ha afectado una vez dentro de la cancha y esta vez no había sido diferente. La liga terminó bien, con el equipo en puestos de play-off y a partir de ese verano y con Adrián por encima ya de los 30, cada verano se convertiría para él y para el club en la eterna incógnita, ¿renovaría o no renovaría?. Al final como el mismo nos contó en una ocasión todo se solucionaba tomando algo con Hector (Galán, Director Deportivo del club) y que daba con Adri un año más en el club para disfrute de los pocos, muy pocos, que desgraciadamente se acercaban en aquellas temporadas a Pumarín.
Tras una temporada 2011-2012 donde se rozó el descenso a Liga EBA aparece un nuevo escenario en la planificación deportiva del club, materializada sobremanera con la incorporación de Guillermo Arenas como primer entrenador, compañero de Adrián en Liga EBA y también amigo. Esto volvía a poner al bueno de Adri ante un nuevo y bonito reto, que no era otro que el de formar un grupo fuerte, junto a su hermano y a Agustín Prieto al lado del nuevo inquilino del banquillo, para preparar a los nuevos refuerzos a la dura exigencia, que él tan bien conocía, de Guillermo. Por supuesto él una vez mas no se rajó y con unos años en su carnet de identidad que otros utilizarían como excusa para abandonar, se metió de lleno para disfrutar de sus últimos años en las canchas y a la vez ayudar a lanzar hacia arriba la carrera de su amigo Guille, llamada a ser muy buena, pero quizás no tan sorprendente como ha resultado ser en estos 2 primeros años. Un ascenso la temporada pasada a la LEB Oro, a la que Adri no podía decir que no aunque solo fuera por enfrentarse a algunos de los mejores jugadores de este país, y unos play-off de asenso a la ACB, algo casi ni soñable cuando Adrián firmaba por aquel equipo de Liga Nacional, cierran una carrera ejemplar, de RECORD, oficioso al menos (no me he informado lo suficiente), donde un mismo jugador ha logrado en la pista jugar con el mismo equipo en 5 categorías diferentes, habiendo logrado siempre los ascensos en la cancha,¿donde si no?, donde más a gusto siempre se ha encontrado, porque las portadas y demás nunca han ido con él.

Adri dice Adiós… si acaso ya ha conseguido lo que inconscientemente siempre había querido, colocar al baloncesto asturiano lo más arriba posible, aunque su único objetivo cada vez que saltaba a una pista de baloncesto fuera el de disfrutar y hacer disfrutar a los demás de un deporte que le impedía sentir el cansancio, pese a compartirlo con las jornadas de trabajo en una cristalería, algo insólito en las ligas en las que se ha movido en los últimos años. Los nuevos aficionados apenas le conocerán, quizás lo olvidarán pronto, pero hoy y aunque ellos no lo sepan, comienza una nueva etapa en el Oviedo Club Baloncesto, que ojalá se acerque, aunque solo sea un poco, a la de este jugador, que ni saltaba, ni corría, pero que utilizaba un musculo, el que está más arriba en nuestro cuerpo, como muy pocos lo saben hacer con una pelota de baloncesto de por medio.
Adrián no es solo una parte de la historia del Oviedo Club Baloncesto, él es la Historia del Oviedo Club Baloncesto.

Asi sonaba en Radio QK uno de los grandes momentos que nos dejó en esta su última temporada en activo.