Lleida

¿Qué es lo más perfecto? El número. Respondían los pitagóricos, tribu de filósofos griegos del siglo VI A.C , juntos y en común desarrollaron toda una cosmogonía organizada en torno al número. Músicos, médicos y filósofos pulsaban las cuerdas de sus antiguas guitarras simulando la melodía emitida por los astros, entre globos y hierba, el uno, el que sea pues las ideas no le pertenecen a nadie, observó que las diferentes notas de su guitarra estaban determinadas por la longitud de sus cuerdas, de esta relación lo cualitativo emana radiante de lo cuantitativo, el otro golpeaba con su martillo un yunque,mientras los demás jugaban al baloncesto, hasta percatarse de que era el peso en que marcaba las notas del ritmo.

En Lleida el Oviedo Baloncesto jugo el partido con una rotación de siete hombres, número escaso para enfrentarse a un equipo bien armado y mejor dirigido que fue un martillo golpeando el orgullo de los nuestros durante un primer cuarto que nos dejo en evidencia, contra las cuerdas y sin guitarra (28-15) La continuación no fue mejor a pesar de los buenos minutos de Garret, nos fuimos al descanso con un 48-31 en el marcador, abrasados por los tiros de tres y una defensa cándida. Los números nos dicen que las posibilidades del Oviedo Baloncesto pasan por llevar los partidos a puntuaciones por encima de los 80 puntos, partidos rápidos y vibrantes donde desplegar nuestras virtudes cualitativas. Por delante nos esperaban dos cuartos con el reto posible de llegar a nuestros números.

Los pitagóricos descubrieron también los números irracionales, todos ellos salieron a la pista en el tercer cuarto donde la diferencia se situó en los 25. Si la perfección son los números, la belleza es la armonía, que solo encontramos en la defensa en zona, donde la resonancia de nuestras cuerdas se afina, y nos permite crecer en ataque , hasta entonces en una circulación exterior de pelota inofensiva, Van Wijk enseña sus cartas jugando en el puesto de 5 con 4 puntos seguidos y una de 3 de Alvaro Muñoz ( es mejor de lo que piensa) nos permite llegar 16 puntos abajo al cuarto periodo.

A este equipo se le conoce por sus números en el último cuarto, donde ganan los partidos, en ataques de talento y valentía, para esos arranques y cambios de ritmo, ayer estrenamos una estrategia que veremos más veces con dos bases. Una buena noticia fue ver a  un Ferran Bassas determinante clave en esos minutos en los que  apretamos los dientes y dejamos los libros a un lado para acercarnos a 5 puntos en el luminoso con 3.35 por jugar. Como los astros pitagóricos que cantaban su sinfonía mientras orbitaban en torno al fuego, nosotros nos quemamos en sesenta segundos cruciales, en los que perdimos toda opción y rompimos nuestras cuerdas. Después peleamos valientes por mantener nuestros números y el basket-average que mantuvimos con la diferencia final de -12. Llegamos a 81 puntos pero caímos.El problema estuvo en la defensa. Los números cantan, 32-22 en rebotes y 23-12 en asistencias, favorables a Lleida nos muestran nuestras debilidades. El próximo partido en Pumarín será una trampa, nos visita el Clínicas Rincón, los números nos ponen de favoritos, escucharemos su canción mientras nos tomamos siete días de descanso merecidos para repasar nuestras hipótesis e imaginar nuestra 11ª victoria, aprovechando el parón de la Copa del Principito.

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