grada

Me desperté casi a las diez, y me quede en la cama casi tres cuartos de hora, habitando ese espacio a medio camino entre la realidad y el sueño, mereció la pena. Entró el temporal por la ventana y el aire se llevo por delante tus últimos recuerdos, me asome a la terraza y hacia una mañana estupenda, de frío, viento y agua tan característica de los inviernos del norte. Baje al bar a desayunar y leí en el marca la entrevista a Scott Jurek donde nos descubre los secretos del ultramaratón y nos recuerda que estamos diseñados para recorrer grandes caminos, no me acorde de ti hasta pasado un buen rato. En la barra me encontré con un antiguo compañero, que después del ERE que nos dejó a todos tirados sin trabajo, ni derecho a paro, sobrevive a duras penas con una pensión y la ayuda de su hermana, a el también lo dejo su mujer, fuimos a ver a los compañeros encerrados y nos tomamos unas cañas mientras arreglábamos todos los mundos que habitan en este, me he reído con ellos. Después me acosté hasta las seis y me desperté escuchando en Anábasis de la radioQk un especial con textos Karl Kross y Paul Matick que casi no recordaba. Al salir de la cama puse la tele y echaban un partido de nuestro equipo, el Oviedo Baloncesto, ha merecido la pena, no me he acordado de ti hasta pasado un buen rato.

El partido comenzó con la grada repleta y en pie recibiendo la presentación de nuestro equipo con un mosaico fruto del esfuerzo de The Blusters. Pumarín era una caldera en la presentación , que anticipaba un gran primer cuarto (20-20) de choque de estilos, el equipo de Guillermo Arenas proponía ataques rápidos, culminados por Spasojevic y defensas presionantes para provocar que el equipo gallego cayera en la trampa del intercambio de golpes, desde la bancada visitante por su parte hacían todo lo posible por dormir el partido, y sobre los hombros de Cain y Castro, empezaban a manejar el tempo del partido, llevándolo a un ritmo lento de jugadas precisas. El Oviedo baloncesto en esta primera parte introdujo algunos ajustes a su programación habitual, basada en el esfuerzo físico titánico de una rotación de pocos hombres, y utilizó a once hombres sobre la cancha. Guillermo también se despertó leyendo el marca y comprendió que este partido seria una prueba de ultra resistencia. Los jugadores corrían y corrían conscientes que ese era el camino para explotar su verdadero potencial. Volvió Filtzgerald y Ferran Bassas y Hector Macia nos mantuvieron en la carrera por los play-off de ascenso a ACB, campeando el temporal del noroeste (37-47 al descanso).

Correr largas distancias es divertido y nos exige volver a ser niños, territorio de identidad indiferenciada, perfecto para jugadores como Victor Perez cuya comunión con el inconsciente colectivo del pabellón le permite manejar las situaciones provocando el delirio de la grada, en este desafió le acompaña siempre Alvaro Muñoz, los dos reventaron un partido que se ponía cuesta arriba en los primeros minutos del tercer cuarto en el que los gallegos se mantenían sobre los hombros de Cabanas, pero que no les daba para anotar más de doce puntos en todo el cuarto, en el que los árbitros incendiaron los ánimos de la grada (53-59). Este partido era una carrera de ultrafondo, y el Oviedo baloncesto llego mejor físicamente al último cuarto y eso marco las diferencias cuando el equipo local a falta de 2.32 para el final se puso dos arriba con triple de Alvaro Muñoz que debería ser ilegal por lo bello y osado de su ejecución, de ahí en adelante, fue una fiesta, como siempre en casa, a falta de 6 segundos estábamos 4 arriba y teníamos posesión y les comíamos la tostada del average, pero el equipo en un gesto de empatia y reconocimiento de los que ya nos tiene acostumbrados, le concedió el honor de la última posesión al Leyma Natura de La Coruña para que, tras canasta fácil de un fundido Castro recuperara el average (80-78).

Después del partido, me puse triste el momento justo antes de irme, baje en moto a los bares de siempre, donde quedaba contigo, hacia frío, llovía y los planetas todavía brillaban en el cielo profundo. Estuve con los colegas del barrio hasta las seis y nos metimos cuatro millones de rayas y no vuelto a pensar en ti hasta que llegue a casa, mientras no puedo dormir como siempre me pasa, escribo la crónica de otra victoria del Oviedo Baloncesto, a medio camino entre la realidad y el sueño, mereció la pena, el camino es largo y desafiante, una cuestión de resistir aún sin ti.

One thought on “Un buen día. UF Oviedo Baloncesto 80 – 78 Leyma Natura La Coruña

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