Artículo de Jose Antonio Pérez de Attac Madrid. [Fuente Original]. Es un artículo un poco largo pero muy interesante.

Subido por El Pistolero Zurdo que lo vió en el Twitter de @democraciarealya.

El 15-M ha introducido un palo en las ruedas de la máquina de elaborar mentiras destinadas a la «fabricación del consenso». Es decir, métodos propagandísticos de control social dirigidos a asegurar la conformidad de la opinión pública con las decisiones de la clase dirigente. Por ejemplo, que los recortes en los sistemas públicos de salud, educación y pensiones son inevitables. O que no hay mejor alternativa para salir de la crisis que destinar el dinero de los recortes a subvencionar a la banca. Ahora, se ha visto que la gente no comulga con ruedas de molino.

En 1921, el periodista estadounidense Walter Lippmann acuñó la expresión «fabricación del consenso». Es decir, métodos propagandísticos de control social dirigidos a asegurar la conformidad de la opinión pública con las decisiones de la clase dirigente.

Lippmann opinaba que el arte de la democracia requiere lo que él denominó «fabricación» o «ingeniería del consenso». Se trataba de dar respuesta a la preocupación de los empresarios de la época ante el creciente poder de las masas a través de un despliegue de métodos de propaganda destinados a ejercer un control del pensamiento de corte orwelliano. Debemos precisamente a George Orwell, en su novela 1984 una magistral descripción de la metodología de creación de mentiras como forma de dominación estatal mediante el control del pensamiento.

Marvin Harris, antropólogo estadounidense, lo explica en los siguientes términos: «Aunque, en última instancia, todo Estado se halla preparado para aplastar a los criminales y subversivos políticos encarcelándolos, mutilándolos o ejecutándolos, el peso de la labor cotidiana de mantener la ley y el orden frente a individuos o grupos descontentos lo soportan, en su mayor parte, instituciones que tratan de confundir, distraer o desmoralizar a los alborotadores en potencia antes de que sea necesario someterlos por la fuerza física. Por tanto, todo Estado, antiguo o moderno, dispone de especialistas que realizan servicios ideológicos en apoyo del statu quo. A menudo, estos servicios se prestan de formas y en contextos que no parecen tener relación con los problemas económicos o políticos».

Esta explicación es coincidente con el análisis de Antonio Gramsci (1891- 1937), político italiano fallecido durante su encarcelamiento por el fascismo italiano. En sus Cuadernos de la cárcel explica cómo la supremacía de un grupo social se manifiesta a través de una doble vertiente: la dominación material y la dirección intelectual y moral, el dominio ideológico que hace posible un consentimiento de la dominación por las clases subalternas. El agente que asegura esa hegemonía es el «intelectual» (sacerdote, profesor, periodista, jurista, técnico, experto) que, lejos de ser neutral o autónomo, es servidor del grupo social dominante.

En la actualidad, estos especialistas trabajan en los «laboratorios de ideas» o think thank en la terminología anglosajona.

Por su parte, el lingüista y destacado activista social Noam Chomsky elaboró la lista de las “10 Estrategias de Manipulación” a través de los medios.

Las 10 Estrategias de Manipulación Mediática, según Noam Chomsky

1. La estrategia de la distracción El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las élites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. ”Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales.

2. Crear problemas y después ofrecer soluciones. Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

3. La estrategia de la gradualidad. Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera como condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

4. La estrategia de diferir. Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad. La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. ¿Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad.

6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión. Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un cortocircuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…

7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad. Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposible de alcanzar para las clases inferiores.”

8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad. Promover al público a creer que está de moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…

9. Reforzar la autoculpabilidad. Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción.. Y, sin acción, no hay revolución!

10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen. En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídos y utilizados por las élites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.

¿Acaso no es esto exactamente lo que el ‘Sistema’ (grandes partidos políticos + grandes medios de comunicación + foros empresariales) ha venido haciendo en los últimos años. Y sobre todo, desde que empezó la llamada ‘crisis’.

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